Sobre los antojos

¿Quién no tiene antojos de vez en cuando? (o quizá todo el tiempo…)  Chocolate, pan, helado, papas fritas, galletas… Solemos pensar que los antojos son un problema, sin embargo hoy te invito a que los veas desde otra perspectiva: Son un aviso de tu cuerpo. Lo primero es entender por qué se te antojan las cosas que se te antojan.

Las causas de los antojos son muy variadas, he aquí las fundamentales:

1)      Nutricionales:

En primer lugar, el cuerpo necesita variedad de nutrientes (proteínas, carbohidratos, grasas, vitaminas, minerales…) y sabores (dulce, salado, ácido, amargo, picante)  para estar en equilibrio y generalmente pide lo que le está faltando. El asunto es que no siempre le damos la opción más saludable.

¿Se te antojan dulces? A la mayoría le pasa y esto es simplemente un pedido de energía por parte del cuerpo. El problema está en que casi siempre acudimos a carbohidratos simples (galletas, torta, chocolate, caramelos) que causan una rápida subida de la glucosa, una inyección de energía y luego una profunda caída que nos hace pedir más. Si esto se convierte en un hábito (porque los carbohidratos simples tienen un efecto adictivo), vienen el sobrepeso, la obesidad, la hipoglicemia, la diabetes. ¿La solución? Incluye en tu dieta diaria carbohidratos complejos que te dan una energía más duradera y satisfacen la necesidad del cuerpo por el sabor dulce: cereales integrales (arroz, trigo, avena, cebada, quínoa), frutas, zanahoria, remolacha, batata, calabaza, etc. En lugar del azúcar blanco, endulza con miel o papelón en cantidades moderadas.

¿Te provoca más lo salado? Puede ser una señal del cuerpo por falta de minerales. Incluye más vegetales en tu dieta, especialmente los de hoja verde. Usa sal marina, que contiene más de 60 minerales, pues la sal común los ha perdido en su proceso de refinación.

Nuestro organismo es sabio y nos dice cuándo no nos estamos alimentando bien. Si necesita nutrientes te enviará un mensaje pidiendo más comida, pero si no estás acostumbrado a comer frutas, vegetales, cereales integrales y proteínas de calidad, simplemente no vas a poder descifrar el mensaje como un antojo por algo saludable sino que acudirás a tus habituales alimentos insanos. Este es el camino a la enfermedad.

2)      Deshidratación:

Sentimos sed cuando ya el cuerpo está deshidratado y su síntoma se presenta como un hambre ligera. Así que lo primero que debemos hacer cuando sentimos un antojo es beber un vaso de agua.

3)      Emocionales:

El ser humano en su evolución ha hecho fuertes vínculos entre las emociones y la comida. Estar insatisfecho en una relación de pareja o en el trabajo, estresado, angustiado, o incluso aburrido, nos puede llevar a usar la comida como un sustituto para llenar ese vacío. En muchos casos la crianza influye: nuestra abuelita que nos daba galletas cuando llorábamos, o mamá que nos premiaba con un dulce cuando nos portábamos bien o comíamos toda la comida. Son actos a los que acudimos inconscientemente en la adultez para premiarnos y sentirnos mejor ante situaciones difíciles.

Así que la próxima vez que tengas un antojo, detente un momento, respira profundo, toma un vaso de agua y hazte las siguientes preguntas:

¿Por qué me provoca comer esto ahora? ¿Estoy triste, cansado, estresado? ¿He bebido suficiente agua? ¿Me he alimentado bien estos días? ¿He descansado lo suficiente?

Luego, si aún te provoca, satisface tu antojo con alimentos sanos o ¿por qué no? cómete el chocolate pero a sabiendas de haber escuchado lo que tu cuerpo te quería decir.

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4 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. Trackback: Sobre los antojos | TusJugosNutri
  2. Marra Andrade
    Oct 21, 2012 @ 15:09:34

    Rosinaalbano, puedo cenar avena o cebada? Cómo lo puedo preparar? Porfa

    Responder

    • Rosina Albano
      Oct 21, 2012 @ 16:22:47

      Ambos son carbohidratos por lo que no son la opción ideal en la cena, aunque puedes ensayar con pequeñas cantidades. La avena la puedes tomar en batidos, añadirla a sopas, o preparar el típico atol (preferiblemente con agua en vez de leche). La cebada es mejor remojarla por unas horas para que ablande un poco pues es muy dura y la cocinas igual que el arroz, pero con mayor proporción de agua pues demora más en cocinarse, más o menos 3:1 o 4:1 dependiendo de la cantidad que cocines.

      Responder

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