Alimentos fermentados: Probióticos naturales

La fermentación ha existido desde épocas remotas como proceso de transformación para la conservación de los alimentos y para mejorar sus propiedades culinarias y nutritivas.

En su proceso de elaboración participan distintos tipos de microorganismos, como hongos y bacterias, que producen modificaciones en el sabor, aroma y consistencia del producto, intensificando algunas de sus propiedades nutricionales e inhibiendo posibles compuestos perjudiciales.

Estos microorganismos saludables son conocidos como probióticos y constituyen la base para un sistema inmunológico saludable. Probiótico significa “para la vida”, a diferencia de antibiótico, que significa “contra la vida”.

Algunas propiedades de los fermentados:

  • Son ricos en triptófano, vitamina A, B1, B12, C, K, luteína, zeaxantina
  • Reducen los niveles de colesterol en la sangre
  • Restauran la flora intestinal fortaleciendo nuestro sistema digestivo
  • Fortalecen el sistema inmunológico
  • Ayudan en casos de candidiasis, intolerancia al gluten y de colon irritable
  • Tienen un efecto antioxidante y alcalinizante

Existe una gran variedad de alimentos fermentados: el repollo crudo fermentado (Chucrut), pepinillos y verduras encurtidas, Tempeh y Miso fermentado de soya, kéfir, queso elaborado a partir de semillas y frutos secos fermentados, entre muchos otros.

De estos, uno de los más conocidos es el Chucrut que provee enzimas beneficiosas que facilitan la digestión de cualquier alimento. Actualmente conseguimos éste y otros alimentos fermentados en los mercados, pero generalmente son elaborados a base de vinagre o han sido pasteurizados, lo cual destruye la microflora beneficiosa. Sin embargo, podemos elaborarlos fácilmente en casa simplemente usando sal marina.

Chucrut casero: Pica finamente 1 repollo mediano, amásalo durante un rato hasta que suelte su agua y ablande, añade 2 cucharadas de sal marina y mezcla. Introdúcelo en un recipiente de vidrio con tapa colocando en el tope varias hojas enteras de repollo y comprimiendo al máximo. Guárdalo lejos de la luz, a temperatura ambiente. Ábrelo y ciérralo diariamente para que respire. Estará listo en aproximadamente 1 semana (más tiempo en climas fríos). Refrigéralo.

Puedes hacer variaciones de esta receta añadiendo zanahoria, rábanos, cebolla, pepinillos, brócoli. Además si incluyes alguna especia como granos de pimienta, nuez moscada, jengibre, hierbas, le darás un sabor especial a tu preparación.

Antes de acudir a las cápsulas de probióticos de la farmacia, te animo a que incluyas alimentos fermentados en tu dieta. Así restablecerás tu ecosistema interior protegiéndote de enfermedades y te nutrirás con alimentos vivos.

 

Rosina Albano

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2 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. Sergio
    Jun 08, 2013 @ 00:31:08

    Excelentes aportaciones. Enhorabuena.
    Saludos cordiales.

    Responder

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